Si puedes llamar, llama: es lo más rápido y contestamos las 24 horas, en español y en inglés. Si no puedes, deja tu nombre y tu teléfono en el formulario y te marcamos en menos de cinco minutos.
El precio que te decimos antes de salir es el que vas a pagar, y para acertar necesitamos entender bien qué pasó. No hace falta ningún término técnico: con tres cosas alcanza.
La primera es dónde estás. En Tijuana la dirección postal muchas veces no ayuda: las calles cambian de nombre, los fraccionamientos repiten nombres de calles y en los cerros los números no siguen un orden. Dinos la colonia o el fraccionamiento, el nombre de la plaza, el parque, la escuela o la gasolinera más cercana, y por qué bulevar se entra. Si estás en la fila de la garita, la garita, el carril y a qué altura vas.
La segunda es qué tipo de acceso es. Puerta de casa, departamento, local, cortina metálica, reja o portón con candado, carro, caja fuerte. Si es una puerta, fíjate si la chapa tiene una placa de metal alrededor de donde entra la llave y si la puerta se traba en más de un punto al cerrar: con eso sabemos si es una chapa de serie o una de seguridad, que se abren distinto y cuestan distinto. Si es un carro, marca, modelo y año, y si trae placas de California o mexicanas.
La tercera es qué falló exactamente. No es lo mismo que la llave se haya quedado adentro, que se haya partido dentro de la chapa, que gire sin abrir o que la hayas perdido. Cada caso lleva herramienta distinta y a veces una pieza de repuesto: decirlo por teléfono evita que el técnico llegue sin lo que hace falta y tenga que regresar.
Antes de que llegue el técnico, ten a la mano algo que acredite que puedes entrar ahí. Para una casa sirve una identificación con ese domicilio, un recibo de luz o de agua a tu nombre o el contrato de renta. Si rentas y no tienes nada a la mano, vale que el dueño lo confirme por teléfono.
Para un carro necesitamos la tarjeta de circulación, la factura, el título americano o el contrato de renta, más tu identificación. Con placas de California nos sirve igual el registration. Para una caja fuerte, algo que acredite que es tuya o la autorización de quien administra el lugar.
Suena a trámite, pero es justo lo que querrías que hiciéramos si alguien intentara entrar a tu casa con una historia parecida. Que un técnico abra sin preguntar nada no es buen servicio: es una alarma.
Si el trabajo es en un fraccionamiento con caseta, en una torre o en una nave industrial, avisa en la entrada en cuanto cuelgues. Es donde más tiempo se pierde: el técnico puede estar en la pluma de acceso quince minutos sin que lo dejen pasar.
El pago es al terminar el trabajo, nunca antes. Aceptamos efectivo y tarjeta —el técnico trae terminal—. En Tijuana mucha gente maneja dólares, y se puede pagar así: el tipo de cambio se acuerda por teléfono antes de salir, para que el monto no cambie al llegar.
Si necesitas factura, dilo al pedir el presupuesto y no al final, para prepararla con tus datos fiscales desde el principio. Payment is on completion, never before; cards, pesos and US dollars are all fine.